La fragilidad del sistema de transporte público capitalino quedó nuevamente en evidencia tras la tercera severa falla del Metro en año y medio: el tren sin pasajeros que descarriló ayer antes de entrar a servicio en la Línea 1 provocó un efecto dominó en plena hora punta matinal, afectando el servicio en tres de las cinco líneas del tren urbano y, de paso, generando focalizados problemas a Transantiago y a automovilistas en la Alameda.
La falla ocurrió a las 6:07 horas cuando el convoy que se dirigía de los talleres de la estación Neptuno a prestar servicios en la Línea 1, se salió de la zona de cambios de vías bloqueando la salida de otros 24 trenes.
El servicio se regularizó a partir de las 13:02 horas, luego de que medio centenar de técnicos de la empresa trabajara toda la mañana para superar el desperfecto.
Aunque descartada la falla humana, el problema fue muy similar al descarrilamiento ocurrido en la Línea 2 el domingo 10 de febrero de 2008 -cuando Transantiago cumplía un año y Metro ya había dejado atrás el cierre de estaciones por atochamiento de usuarios-, con la diferencia que en esta ocasión la falla ocurrió en la hora que más demanda de pasajeros registra el servicio (entre siete y nueve de la mañana). Y peor: sucedió en la sobreexigida Línea 1.
El otro incidente serio que registra la compañía ocurrió el 5 de agosto de 2008, cuando por primera vez en la historia de la compañía, un convoy sin pasajeros y a escasa velocidad chocó por detrás a otro vagón con pasajeros, dejando cuatro heridos leves.
CUARENTA MIL AFECTADOS
La empresa sostuvo que la falla de ayer se produjo en una zona donde se realizan trabajos de ampliación, y obligó al cierre de las estaciones San Pablo, Neptuno y Pajaritos, todas de la Línea 1, tramo que funcionó sólo con 21 de los 36 trenes que dispone en hora punta. A los 17 que alcanzaron a salir de talleres, para reforzar el sistema la firma agregó trenes de las líneas 4 y 5.
"Esto afecta a todas las líneas del Metro, salvo a las líneas 4 y 4A", dijo Clemente Pérez, presidente de Metro, quien en medio de la contingencia, realizó un inédito llamado de que los santiaguinos optasen por otro medio de transporte.
"Metro solicita a los usuarios de Línea 1 que privilegien otras alternativas de transporte", ratificó luego un comunicado de prensa.
La interrupción del servicio entre las estaciones cerradas se suplió con buses de Transantiago que llevaron gratuitamente pasajeros hasta la estación Las Rejas, hecho que generó una congestión en dicho lugar.
Otros puntos críticos por atochamiento de usuarios fueron Los Héroes, Baquedano y Tobalaba, estaciones de la Línea 1 que reciben pasajeros de las líneas 2, 5 y 4, respectivamente.
Álvaro Caballero, gerente de atención al cliente, cifró en 39 mil el número de usuarios afectados por el cierre de las estaciones San Pablo, Neptuno y Pajaritos -todas al poniente de la capital-, y que no obstante operar con el 40% de la flota, la Línea 1 transportó 430 mil pasajeros.