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León y los Legionarios de Cristo

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Domingo 12 de julio de 2009 _NOM_SECCION1
Por Mariela Vallejos / La Nación Domingo

“Yo también me he preguntado por qué me nombró Kofi Annan”



-El Pacto Global es una iniciativa que se lanza en 1999. ¿Cuándo y cómo se involucra usted?
-Cuando se creó el primer directorio mundial. Se me incorporó en conjunto con 10 representantes del sector privado en el mundo.

-Usted ya se conocía con Kofi Annan.
-No. Lo conocí en ese momento.

-Él debe de haber sabido de usted para elegirlo en un directorio de sólo 10 representantes de la empresa privada en el mundo. Alguien debe haber propuesto el nombre de Guillermo Carey. Es una designación muy importante. Supongo que debió haber una propuesta formal de su nombre, el envío de antecedentes suyos, un currículo. ¿Me podría contar cómo se dieron las cosas?
-Cuando el secretario general de la ONU lo elige para un cargo de esta envergadura y responsabilidad, que además permite aportar socialmente, no se le pregunta de dónde sacó el nombre o quién lo recomienda. Se acepta, simplemente, con mucha humildad y orgullo. No crea, en todo caso, que no me lo he preguntado. Y, me imagino, será por las actividades asociadas al tema que, tanto en Chile como en el extranjero, he desarrollado. Para nadie es un misterio que, a pedido de Camilo Escalona y junto con otras personas, como el diputado Accorsi o el abogado Roberto Celedón, participé activamente en la búsqueda de una solución para los pobladores de la llamada toma de Peñalolén y, desde hace muchos años, me he preocupado de los problemas que afectan a las comunidades indígenas. Pero, realmente, no sé cuál fue el factor que primó.

-¿Cómo se enteró usted de que lo eligieron? ¿Quién lo llamo? ¿Le enviaron una comunicación escrita?
-Me llegó una carta invitándome a participar.

-Usted es uno de los fundadores de Celulosa Arauco. Es un miembro de este estudio de abogados Carey y Allende. ¿Cómo concilia su actividad empresarial, su gestión como socio de un estudio de abogados que asesora a empresas internacionales y representa sus intereses, con la función en el Pacto Global? ¿Cómo responde a los intereses que lo mueven en direcciones distintas?
-Su pregunta lleva implícito algo con lo que no estoy de acuerdo. No se trata de intereses distintos. Los empresarios son los que más ayudan a los trabajadores. Los trabajadores también ayudan a los empresarios. Los empresarios son los que dan trabajo y junto con los trabajadores crean riqueza, y pagan impuestos que dan trabajo a los empleados públicos. No hay ninguna incompatibilidad entre empresarios y trabajadores. Uno de los líderes sindicales más importantes del mundo dijo en el Global Compact que "los sindicatos no pueden existir sin las compañías y las compañías pueden existir sin los sindicatos". En todas mis actividades me muevo en la misma dirección y ésta es la que busca el bien común.

-Yo no dije incompatibilidad, dije intereses diferentes.
-Lo que hago es tratar de poner de acuerdo a la gente para producir buenos efectos. Me he especializado en consorcios internacionales para ayudar a las personas a llegar a acuerdos. Si uno se sienta a negociar no tiene enemigos, tiene socios. Y hay que buscar lo mejor para cada uno; para llegar a un mejor resultado.

-¿Cómo concilia usted su participación como socio de Axis RSE o en Carey y Allende con la independencia que exige una función de representación del empresariado ante el Pacto Global?
-No veo ningún conflicto. Me nombraron por mi experiencia y conocimiento para enfocar los temas con la visión del sector empresarial.

-La especialización suya en conciliación, ¿la adquirió mediante estudios formales?, ¿dedicación a ciertas actividades?
-He trabajado mucho en proyectos internacionales y soy un estudioso del tema. Uno va aprendiendo también en la universidad de la vida. Uno de los emprendimientos más bonitos en los que trabajé fue en 1978, para sacar gas de Chile y llevarlo a Europa. Los involucrados eran dos compañías de distribución enormes de EEUU y compañías de gas de Francia y de España. Los navieros eran de Birmania, los ingenieros de Italia, los barcos eran belgas. A mí me pidieron que coordinara y pusiera de acuerdo a todos estos involucrados. Se logró, pero acá boicotearon el proyecto. Eran los tiempos de grupos económicos muy fuertes y la gente que no estaba con ellos no podía actuar en el mercado en condiciones competitivas.

-¿Usted cree que los principios del Pacto Global son posibles de llevar a la práctica? ¿No son sólo una declaración de buenas intenciones sin peso en la realidad? ¿Como se traducen en acciones concretas mensurables?
-De a poco todos se van a ir dando cuenta de que actuando responsablemente las cosas mejorarán. Es elegir entre el bien y el mal. Uno tiene que tener en cuenta no sólo lo que es legal y lo que es ilegal, sino el bien y el mal. Eso es la RSE. Por eso es voluntario, porque el juez de esto es la sociedad. Hay que ir creando conciencia de lo que es correcto, de lo que está bien. Y el principal castigo viene del propio entorno, del grupo, de la empresa y, al final, del mercado. Respecto al escepticismo, de si se pueden lograr cambios, uno se sorprende por ejemplo al ver que la Iglesia Católica, una institución que conocemos todos, vivió el 85 por ciento de su historia aceptando o no condenando la esclavitud, que no hay nada más aberrante. Algo que hoy nos violenta, hace tres siglos era aceptado. Ese el mejor ejemplo para demostrar que un cambio profundo es posible.

-Un cambio profundo para bien. Como la reciente ratificación por parte de Chile del Tribunal Penal Internacional.
-Eso no lo veo como un avance sino como una cosa de los poderosos para controlar a los chicos. En mi opinión, y que nada tiene que ver con el lugar que ocupo en el Pacto Global, es un tema que debe analizarse con mucho cuidado para que luego, en la práctica, se aplique con total imparcialidad y se juzgue a todos por igual. Sin entrar al fondo del asunto, en España se trata de juzgar a la dictadura en Chile, pero no juzgaron a nadie de su propia dictadura.

-Usted es parte de directorio del Pacto Global de las Naciones Unidas, que también es un organismo internacional. ¿Cómo participa en el Pacto Global si cree que los organismos internacionales son instrumentalizados?
-No digo que ellos sean instrumentalizados. Participo en forma voluntaria sin recibir ningún tipo de remuneración y no estoy amordazado. No puedo aceptar el doble estándar de la política internacional ni que se juzgue un hecho similar en forma distinta. Si a Richard Nixon se le hubiera aplicado la misma mano blanda que se le permite a Zelaya cuando no cumple con la ley, el Presidente de EEUU no habría tenido que renunciar hace 35 años. Creo que las Naciones Unidas es una organización válida, fantástica, pero no tiene total independencia.

-¿Por qué aceptó un cargo de las Naciones Unidas si considera que es un organismo sin independencia?
-Nunca he dicho, ni pienso, que las Naciones Unidas sea un organismo sin independencia. Señalé que hay países que tiene más poder que los otros y eso es indesmentible. Si no fuera por la Naciones Unidas las naciones pequeñas estaríamos en la más absoluta indefensión. Podría hablarle horas sobre los beneficios de las Naciones Unidas.

-En Carey y Allende, ¿cuáles son sus actividades remuneradas específicas? ¿quiénes son sus clientes?
-Soy abogado y no creo conveniente que en una entrevista sobre el Pacto Global hable sobre mi oficina o mis negocios particulares.

-Usted prefiere no hablar de sus clientes. ¿Tiene o ha tenido clientes que no sean reservados?
-Tengo los clientes normales de cualquier oficina de abogados y ninguno es "reservado".

-Desde el lanzamiento de la red en Chile del Pacto Global, ¿en que se ha avanzado? ¿Cuál ha sido la contribución de la secretaría local?
-La red local ha funcionado en forma excelente y está considerada como una de las mejores. Yo, sin embargo, no participo mucho en ella y preferí dedicarle más tiempo a la parte internacional, que a lo que pasa en Chile, porque además está muy bien llevado por Margarita Ducci.

-¿Cuánto tiempo dedica usted a esta gestión voluntaria? ¿En qué se traduce? ¿Qué gana usted? ¿Hay una descripción del cargo en alguna parte?
-Dedico aproximadamente un tercio de mi tiempo y no gano nada: participo en el consejo, en varias comisiones y promuevo ideas y el Pacto Global, esté donde esté. Me cuesta un ojo de la cara. Sólo he ganado satisfacciones personales y soy un convencido de que no veré los frutos de mi trabajo sino que los verán mis nietos.

-¿En las Naciones Unidas no le preguntan quienes son sus clientes reservados? ¿Le han dicho lo que esperan de usted? ¿Le han puesto alguna condición a su gestión?
-Como le dije, no tengo clientes reservados. En el Pacto Global no me pusieron ninguna condición.



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