La encuesta CEP se ha entronizado. Con sólo 282 míseras entrevistas a nivel nacional, en la Voz de Dios Padre tronando desde el Sinaí para los cándidos partidos políticos y sus exangües candidaturas presidenciales.
Es ella la que determina quién va y quién se baja en la brega por el sillón de O’Higgins.
Un poder que les ha sido graciosamente otorgado por todo el espectro ideológico chileno, y que ellos han recibido, naturalmente, con doctoral alborozo.
Dicha encuesta padece digámoslo de una vez de una tendenciosidad vergonzosa, aparte de errar sistemática y mañosamente en sus métodos.
Por ejemplo, la dichosa pregunta de "si la elección presidencial fuera este domingo ¿quién cree usted que ganaría?" tiene un largo prontuario.
Si no lo cree, recuerde que en su minuto Joaquín Lavín no dejó de estar sobre 50% en este chirimbolesco ítem. La historia posterior ya todos la conocemos.
Respecto a Transantiago CEP incursiona directamente en el teatro del absurdo: "Los usuarios del Transantiago evalúan mejor el sistema que aquellos que no lo usan".
¿Bonito no les parece? "La forma de pago recibe 63% de satisfacción por los que lo usan, y 42% por los que no lo usan".
Otra joya cartesiana: "El Metro recibe 41% de satisfacción por los que lo usan, y 29% por los que no lo usan".
¿Quieren más? Ahí les va esta otra delicia de lógica aristotélica: "La calidad de los buses recibe 37% de satisfacción por los que lo usan, y 29 % por los que no la usan".
En la página 32 de esa reveladora encuesta nos encontramos con que "los no usuarios creen que es mejor volver a las micros amarillas, mientras que los usuarios están por mantener y mejorar el Transantiago".
¿Y esos magos de la indagación son los que hacen bajarse o subirse a la micro, amarilla o verde, a los candidatos chilenos? Dejémonos de niñerías y vamos al fondo de esta obvia trama.
El llamado Centro de Estudios Públicos (CEP) es abiertamente una fundación privada, propiedad de los sectores derechistas más reaccionarios de Chile, los mismos que vestidos con sus elegantes y caros trajes de liberales, a duras penas logran esconder la perla en la corbata, que es el sello natural de su ferviente y piadoso pinochetismo.
Se sabe, sin embargo, que Piñera jamás calificó para integrar su consejo directivo presidido por Eleodoro Matte L., y compuesto por influyentes empresarios como Roberto Angelini R., Juan Claro G, Guillermo Luksic C. y Bruno Philippi I.
Para esto se argumentó que "el abanderado de la derecha no es percibido por la mayoría de sus pares como un empresario de tomo y lomo, sino más bien como un inversionista".
Agregando que "acá están los empresarios que piensan el país de los próximos 20 años", según manifestó uno de los miembros a la prensa.
Es decir, ¿no sería Piñera el candidato del CEP? La verdad es que las figuras les importan un comino. Lo que sí los desvela es asegurar el modelo impuesto por la dictadura de nuestro despelucado Bonaparte de campo, y para garantizar sus objetivos, cuentan hoy con su sacrosanta encuesta.
¿Qué más pueden pedir estos "Sabios de Sión" chilensis? Saben que en un escenario de segunda vuelta el candidato bursátil no te
ndría chance alguna de ser elegido, ya que lo más probable es que el pacto Juntos Podemos Más, un sector del PRI y los fans del díscolo Enríquez-Ominami, votarían por el candidato de la Concertación, otorgándole cerca del 54% de los votos. ¿Pero que importa? El modelo está a salvo.