En nuestro constante esfuerzo por ampliar los puntos de vista que incluimos en nuestro medio de comunicación, el miércoles 18 de marzo pasado recibimos en nuestro diario a Rodrigo Hinzpeter, integrante del comando presidencial de Sebastián Piñera.
A través de El Mercurio se ha difundido una versión de ese encuentro, mediante una carta del señor Hinzpeter dirigida a la ministra secretaria general de Gobierno, Carolina Tohá, que contiene errores e imprecisiones.
El encuentro con Hinzpeter fue extraordinariamente breve, dado que él se retiró abruptamente cuando le explicábamos el funcionamiento de nuestro medio de comunicación.
Cuando comenzaba la conversación explicamos al representante del señor Piñera que la Empresa Periodística La Nación es una sociedad anónima con un accionista mayoritario que es el Estado, debidamente representado por el gobierno democráticamente elegido.
En ese momento Hinzpeter se paró indignado y dijo que la reunión no podía seguir. Argumentó que La Nación pretendía imponer la visión del accionista mayoritario y mostró entre otras evidencias una nota en que este diario trataba a Sebastián Piñera como "accionista de Lan".
Le preguntamos a nuestro exasperado interlocutor si era falso que lo fuera, pero no obtuvimos respuesta. El encuentro no duró más de tres minutos.
Como todos los diarios del mundo, La Nación tiene una mirada específica sobre los hechos que informa, interpreta y analiza. Esa visión -que hoy es esencialmente progresista, orientada a difundir las políticas públicas que impulsan el crecimiento con equidad- incluye en su cobertura periodística todos los puntos de vista del mundo político.
En el último mes han sido entrevistados en nuestras páginas el mismo Sebastián Piñera, el presidente del Senado Jovino Novoa y la ex generalísima de la campaña de Joaquín Lavín, Cristina Bitar, por citar algunos ejemplos.
Hemos efectuado esfuerzos institucionales para que los partidos de oposición tengan espacio permanente en nuestras páginas de Opinión. Desgraciadamente, los representantes de la Alianza por Chile no han querido usar esa posibilidad.
Uno de los temas que deseábamos tratar con el representante piñerista era la permanente obstrucción a nuestro trabajo periodístico en el comando de su candidato.
Seguiremos cubriendo sus actividades, aunque no seamos invitados a ellas, porque tenemos el deber de informar adecuadamente a nuestros lectores.
Si la aspiración del señor Hinzpeter es poner una mordaza a La Nación para que así la prensa escrita tenga una sola línea editorial, como fue en dictadura y podría ser hoy si no existiera este diario, queremos decirle que su intento fracasará.
Seguiremos adelante en nuestra labor de ser un espacio informativo que interprete a la mayoría de los chilenos e integre todos los puntos de vista, incluso el de quienes, como el señor Hinzpeter, no están acostumbrados al diálogo.