Tienen la palabra definitiva. Son los diez hombres o mujeres de derecho que integran el Tribunal Constitucional (TC). Nadie los puede ningunear ni les puede pedir que revisen sus fallos. Menos, habrá alguien con la facultad de cambiar sus decisiones.
Todo lo que se habla en sus sesiones queda en estricto secreto. Esta vez, cuatro votaron en contra del requerimiento de la Alianza Juan Colombo, Jorge Correa Sutil, Hernán Vodanovic y Francisco Fernández , uno se inhabilitó Enrique Navarro y los otros cinco son los que establecieron cómo será la sexualidad de todos los chilenos. Aquí están los nombres y caras del quinteto antipíldora.
Mario “Peta” Fernández. En diciembre de 2005 el Senado lo nombró miembro del TC. Fue subsecretario de Aviación y Guerra desde 1990 a 1999, hasta que el 2000 asumió como ministro de Defensa de Ricardo Lagos. Ejerció ese cargo hasta el 2002 y lo relevó nada menos que Michelle Bachelet.
Este democratacristiano le daba una pequeña luz de esperanza al Gobierno y su política pública de la pastilla del día después. Si no estaba de acuerdo con la pildorita, al menos pensaron que podía tener algo de consecuencia con su militancia concertacionista. Pero no fue así, el ex embajador de Chile en Alemania contribuyó con su voto a abortar una política de anticoncepción equitativa.
José Luis Cea Egaña. Fue designado para el TC por el Consejo de Seguridad Nacional en 2002. Experto constitucionalista, es profesor en la Universidad Católica y en la Universidad de Chile.
Fue miembro de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación. En 1993 y 1994 integró la Corte de Apelaciones de Santiago. Fue el encargado de firmar la declaración pública que emitió el TC el viernes pasado, luego que se filtrara a la prensa la decisión del tribunal.
Raúl Bertelsen Repetto. El Senado lo instaló en el TC en 2005. De talante ultraconservador, es un fiel defensor de la Constitución de Pinochet, que él mismo ayudó a crear.
Cuando fue nombrado miembro del TC, un grupo de abogados de distintas áreas se opuso públicamente. Recientemente causó una nueva polémica por no inhabilitarse para decidir el futuro de la píldora. Anteriormente escribió, junto a Enrique Navarro, un informe en derecho contra la pastilla del día después, titulado “El derecho a la vida y su titularidad.
Algunas consideraciones a propósito de la droga Levonorgestrel 0,75”. La abogada Lidia Casas pidió la inhabilidad de ambos. Navarro se inhabilitó, mientras que él siguió en el tribunal para votar contra la política pública de Bachelet. Nada lo obligaba, ya que renunciar a su voto pertenece sólo a una decisión moral.
Marcelo Venegas Palacios. En 2006 la Cámara de Diputados lo propuso como miembro del TC, moción que fue ratificada por el Senado. Cercano a RN, fue asesor de Sergio Romero cuando éste fue presidente del Senado y trabajó en el Instituto Libertad.
Las esperanzas de que apoyara la píldora eran escasas, ya que durante la era Pinochet trabajó en el Indap y fue director de la Dinacos en 1986. Su voto no fue ninguna sorpresa.
Marisol Peña Torres. Fue designada por la Corte Suprema para integrar el TC. Es profesora de la Universidad Católica y directora del Departamento de Derecho Público.