La artista visual Marcela Trujillo presenta “Familienkern”
Vivió en Alemania. Se embarazó, parió sin anestesia y amamantó con dolor. El cambio en esta mujer fue tan violento que decidió plasmar la maternidad, la familia y el cuerpo humano en sus pinturas. Órganos, chimpancés con caras humanas y cómics infantiles de la ciudad son algunas de las claves de su obra.
Gabriela García
-¿Cómo defines “Familienkern”?
-Es una muestra autobiográfica. Pinturas que reúnen material visual popular que encontré estando en Alemania, en libros, juguetes, juegos, fotos, etc.
-El título de la exposición significa: “núcleo familiar”. ¿Fue la maternidad la que te llevó a concebir esta obra?
-Tuve mi primera hija en Alemania. Pero además tiene que ver con cómo se organiza la familia, la educación de los hijos, los cuentos infantiles...
-¿Es azaroso que hayas usado chimpancés para representar este árbol genealógico?
-Lo hice porque cuando tuve a mi hija, parí sin anestesia. Y luego, cuando entré a la etapa de la lactancia, sentí que era súper animal todo lo que me había pasado. Me dolían muchísimo las tetas. Es violento el cambio, me sentía un mono que tenía sólo una responsabilidad: criar.
-Los monos tienen que ver con la evolución del hombre, también...
-Sí. Y con que mi hija nació el año del mono igual que mi marido. Además, yo tenía que andar con las pechugas al aire por el dolor de pezones. En un libro que encontré en la biblioteca lo confirmé, había una mona con las tetas grandes dando leche. “Así me siento”, pensé en ese momento.
-Al mirar tus postales, a ratos parecen un escáner del cuerpo humano...
-Siempre uso imágenes viscerales del cuerpo humano, porque lo que conocemos de éste generalmente son dibujos, ilustraciones de acuarela sacadas de un cuento. Y porque además, lo visceral siempre tiene que ver con tu organismo.
-¿Pero no te parece que son un poco macabras las caras de los monos que pintaste, demasiado humanas quizás?
-Las caras de los monos en mi obra provocan cosas y eso es bueno. Pienso que tiene que ver con mi carácter, con mi ironía.
-¿Cuál es la ironía, de qué te ríes?
-Del hecho que uno se tenga que transformar en animal para ser madre, desde que te embarazas y tu cuerpo cambia, hasta que dejas de amamantar. Siempre nos dicen que la maternidad es lo más choro que hay, pero nadie habla de lo difícil que es, porque es mal mirado. Nos han enseñado a disfrazar ese dolor, en vez de celebrarlo.