El Rey ha muerto, viva el Rey
Chile se sumará a las celebraciones...
“A la gente le encanta ver infidelidades”
No son muchas las series con formato...
Llega legado inédito a embajada chilena en EEUU
La sede diplomática acondicionó una...
Domingo 28 de mayo de 2006

- El mayo chileno
- Soltando amarres
- Profesores se suman a secundarios y llaman a paro el martes
Clases de democracia

Transformar “el problema en oportunidad” resume el ánimo con que los partidos de la Concertación han decidido enfrentar la movilización de los estudiantes secundarios y aprovechar el ambiente para impulsar una profunda reforma educacional. Objetivo que no estaba ni en sus mejores sueños y que tampoco será sencillo.



La Nación

Por Katherine Pavez

“La gran deuda de la Concertación, y así lo han reconocido, es la educación. Es importante lo que actualmente hace el Gobierno, pero falta…”, dice César Valenzuela (17), uno de los responsables del hito social que sacude al país desde hace un par de semanas.

“¿Pero cómo la cambiamos? ¿Acaso ilustres seres pensantes que ni siquiera hacen clases dirán cómo educarnos?”, se pregunta el alumno de cuarto medio de la Confederación Suiza, y está convencido que si el cambio “se hace entre todos, les aseguro que va a salir algo mejor de lo que hay”.

Valenzuela –militante del mismo partido de la Presidenta–, junto a un centenar de dirigentes estudiantiles –de diversas tendencias políticas, independientes la mayoría–, abrieron una impensada oportunidad para realizar una profunda reforma educacional.

Sin duda, un inesperado escenario político que no estaba en los planes inmediatos ni de los más progresistas de la Concertación, y tampoco en el programa de Gobierno, el cual contemplaba hacer modificaciones en el sector, pero no del nivel –ni tan pronto– como hoy lo exigen los alumnos, con el apoyo de sus padres, apoderados, profesores y los más diversos sectores sociales.

Y eso que existe casi un consenso nacional sobre la insatisfactoria calidad de la educación actual.

Para Jesús Redondo, director del Observatorio de Políticas Educativas, los estudiantes movilizados son el símil del niño del cuento de Andersen, “que le dice al rey que está en pelotas, cuando todos le alababan el traje”.

Un escenario sorprendente, incluso para el propio movimiento estudiantil, que, cual adolescente, maduró de improviso, sin que casi nadie se diera cuenta. Y, sin embargo, no fue por generación espontánea, sino que fruto de un lento proceso que sin duda empezó con los escasos secundarios que pretendieron alzar a sus compañeros y sumarse a las protestas contra la dictadura a fines de los ’80, y que continuó con la formación de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) que el 2001 y 2002 lideró el “Mochilazo” y otras protestas por el pase escolar, hasta llegar a la actual Asamblea de Estudiantes Secundarios (ADES).

La principal diferencia entre una y otra es que en la primera participaban líderes naturales que representaban a sus respectivos establecimientos. En la actual asamblea participan “90 centros de alumnos, cada uno con cuatro representantes con derecho a voto, y todos los que quieran participar y emitir su opinión”, explica Karina Delfino, independiente de izquierda, alumna del Liceo 1 y una de los cuatro “voceros revocables” con que cuenta la ADES.

“Nuestro rol es transmitir lo que decide la asamblea, de acuerdo a las resoluciones que se toman en las bases de cada colegio. No podemos arrancarnos con los tarros, porque estamos sometidos a una constante evaluación”, le señaló Valenzuela a Chilevisión.

Se trata –al decir de los expertos y los propios actores– de una generación diferente, que se atreve a ponerle nombre a los problemas y a exigir su cuota de participación en el sistema democrático. Es la camada post “no estoy ni ahí”, expresión que estigmatizó a los jóvenes como apáticos, apolíticos y sin rumbo. Esa generación de los ’90 que, con la herencia de la dictadura en el subconsciente, dejó en manos de los adultos y expertos la solución de los problemas de la sociedad chilena.

El descontrol -de encapuchados y policías- durante las marchas callejeras obligó a los dirigentes a cambiar de estrategia

Por las venas de los chicos de hoy, de entre 15 y 17 años, ya no corre ni una gota de temor paralizante. Desde niños escucharon que tenían derechos, que deben marcar el 133 si son agredidos y que nadie los puede obligar a trabajar. Ahora quieren ocupar espacios para ellos vedados.

El sociólogo Eduardo Santa Cruz, del Programa Interdisciplinario de Investigación en Educación (PIIE), dice que aún es pronto para bautizar a esta generación, pero “hay antecedentes de que se gesta un cambio, y esta es una buena experiencia de socialización política para los jóvenes”.

A punta de democracia y discusión surgieron las peticiones coyunturales: pase escolar y PSU gratuita. Las mismas del año pasado, del antepasado y también del anterior. Consiguieron uso del pase de transporte sin límites de viajes y 40 mil PSU gratis. Pero esta vez querían más.

Santa Cruz agrega que al mundo adulto le ha costado entender y respetar las formas de organización de los secundarios y le restan validez a sus resultados: “Algunas autoridades siguen tratando a los jóvenes como si fueran niños sin propuestas, y el Gobierno pensó que la organización no resistiría mucho... parece que se equivocaron”.

Las marchas convocadas a principios de mayo –con el recuerdo de los desmanes anarquistas del Día del Trabajo aún latentes– concluyeron en actos de vandalismo y más de mil detenidos.

“Nosotros no pudimos controlar a los encapuchados y al intendente, la brutalidad de carabineros”, explicó Valenzuela. Entonces pasaron a los paros y las tomas, “gran herramienta, pues al no estar encapuchados podemos tener control sobre las acciones”, dice el dirigente.

Para Claudio Duarte, sociólogo de la U. de Chile, la generación “no estoy ni ahí” es fruto de una democracia por la que lucharon y que terminó por desilusionarlos. Esta nueva camada nació en democracia y tiene otras lógicas, pero aún los adultos no pueden entenderlas. “El problema es que somos ‘adultocéntricos’, y esperamos que los jóvenes participen dentro de los cánones de los ‘grandes’ sin mucha crítica; en definitiva, que sean buenos niños”.

El viraje pacífico, la creatividad de sus gritos y carteles, y sobre todo el amplio consenso de la justicia de sus demandas, despertó la simpatía de buena parte de los adultos, que de pronto añoraron hasta las espinillas de antaño.

BENDITO ERROR

Envalentonados, decidieron esperar movilizados el discurso de la Presidenta Michelle Bachelet el 21 de mayo, con la esperanza del anuncio de nuevas concesiones. Pero algún adulto erró el diagnóstico de la situación. Sólo hubo una puntal mención a los “encapuchados” y una muy amplia promesa de mejorar la calidad de la educación.

“Desilusionados, no”, dice Delfino, “pero esperábamos otra respuesta. Si la Presidenta hace mención de la crisis educacional, o de la brecha que existe entre estudiantes ricos y pobres, otro sería el escenario”.

Según la estudiante, el descontento surgió de las bases de los colegios, que mayoritariamente optaron por continuar las movilizaciones. El nuevo clima alentó a los dirigentes, que elevaron las apuestas exigiendo que se debata la Ley Orgánica Constitucional de Educación (LOCE), la efectividad de las Jornada Escolar Completa y la municipalización de la enseñanza. No por nada llevaban más de una año estudiando el tema que plasmaron en un documento que en noviembre pasado entregaron al entonces ministro de Educación Sergio Bitar, y que ahora quieren sacarlo del cajón en que quedó y discutirlo en una “mesa resolutiva y no sólo para tomar café con galletitas”, dice Delfino.

Según sus análisis, la LOCE posibilitó la entrada despiadada del mercado en una materia que debiera ser estratégica para el Estado. Al revisar la aplicación de la JEC constataron que muchos colegios la usan para aumentar las horas de lenguaje y matemáticas y subir los resultados del Simce o la PSU, pero con profesores agotados por las largas jornadas o sin medios para cumplir los objetivos de una mejor educación. Y a los municipios los acusan de no estar capacitados para hacerse cargo de educar a la población más pobre y las desigualdades se perpetúan mientras la discriminación sea la lógica imperante.

Pero no todos creen que los estudiantes estén bien articulados y en la senda correcta. José Joaquín Brunner, académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, señala “no me parece que estemos ante una crisis. Hay, más bien, una movilización de alumnos secundarios con protestas vistosas por la violencia que se genera. Las demandas iniciales son coyunturales –pago por la PSU y pasaje escolar– y ambas deben ser discutidas en términos de equidad. Las peticiones que aparecieron –JEC y LOCE–, la verdad es que ni se han justificado ni parecen sostenerse, ni tampoco el camino para su discusión son las movilizaciones”.

Pero lo cierto es que respecto a la ley, el diagnóstico es claro. “La LOCE no fue construida por especialistas en educación, sino por gente del mundo económico, ya que garantiza las reglas del juego para el negocio, pero no para la enseñanza. Por eso fue promulgada entre gallos y medianoche”, comenta Rodrigo Cornejo, investigador del Observatorio de Políticas Educativas.

EL “APARTHEID” CHILENO

 La LOCE y todos sus derivados, llámense sistema de financiamiento y municipalización, han creado un sistema discriminatorio y excluyente, donde los ricos se educan en ambientes favorables para el aprendizaje y los pobres lo hacen en escuelas carentes técnica y financieramente.

Según Cornejo, el sistema educativo chileno es “demasiado parecido” al “apartheid”, método de separación por razas que rigió en Sudáfrica por 47 años. Él señala que “el sistema educativo tiene cinco sistemas cerrados y excluyentes de administración: el particular pagado, el particular subvencionado con financiamiento compartido (donde los padres pagan cuotas mensuales), el particular subvencionado sin financiamiento compartido, el municipal de comunas ricas y el municipal de comunas pobres. Los niños pobres reciben una subvención estatal de 30 mil pesos, y de ahí para arriba cada grupo se educa en condiciones económicas diferentes. El sistema educativo fomenta y rigidiza estas desigualdades”, afirma el investigador.

Por eso propone agregar al sistema de financiamiento por alumno un incentivo por escuela, y además introducir elementos de control más fuertes por parte del Estado, que permitan que el Mineduc deje de ser un mero promotor de políticas. “Lo que tenemos ahora es extremo, Chile es el país que ha llegado más lejos en introducir el mercado y dejarle la responsabilidad de generar cobertura, calidad y equidad”.

El investigador cuenta como anécdota que, a raíz de la idea del Presidente norteamericano, George W. Bush, de reformar su sistema educativo en 2004, se creó una comisión en el Congreso de Estados Unidos para analizar la experiencia internacional. “Ahí nos enteramos que los únicos países que usan este sistema de forma masiva son Namibia, Gales y Chile... y los otros dos están retrocediendo porque lo que consigues con este financiamiento a la demanda (subvención por alumno o voucher) es aumentar la cobertura, pero estancar la calidad y perpetuar la segmentación”.

SÓLO PARCHES

Los secundarios han propuesto sus ideas, pero también han pedido explicaciones. No saben cómo aún hoy, después de 16 años de Gobierno democrático, las reglas del juego sean las mismas instaladas desde la dictadura. Para la Concertación es tan obvio que hay que cambiar el sistema, que incluso estaba en el programa de Gobierno de Patricio Aylwin. ¿Qué pasó entonces?

La diputada Carolina Tohá dice que muchos parlamentarios oficialistas sintonizan con los secundarios, mientras el Gobierno aún está en una etapa de darse cuenta que llegó el momento de reformar: “Lo que se podía hacer sin alterar el sistema ya se hizo: tenemos la JEC, mejoramos el currículo, los sueldos de los profesores, y lo que queda implica meterse en la LOCE, en la estructura básica en cómo está diseñada la subvención”.

Participación parece ser la clave. Por años, las autoridades han abierto espacios, aunque restringidos, para los jóvenes. Esos mismos que hoy los sorprenden al cobrarles la palabra.

Los estudiantes asumieron la vanguardia frente a uno de los grandes conflictos sin resolver de nuestra sociedad y exigen reformar la reforma. Otros hablan de derogar la LOCE definitivamente.

El ministro de Educación Martín Zilic vive difíciles días.

La idea ya no parece tan descabellada y hasta el propio ministro de Educación, Martín Zilic, lo ha planteado indirectamente, al explicar que Chile ya alcanzó la meta de cobertura, pero falta la calidad y la equidad. Y para estas próximas metas, a la luz de los análisis, no se puede continuar con estas leyes de amarre que nadie sabe quién redactó.

  “El gigante despertó” o “la rebelión de los pingüinos” son algunos de los lienzos que se leen en la muralla exterior del Liceo de Aplicación. Jóvenes de todas las tendencias, con aros en la lengua, peinados elaborados o góticos, chicas pop, rockeros, se juntan a conversar sobre lo que se viene al otro día. Discuten la posibilidad de una marcha el próximo martes, o de la mesa de negociación que el ministerio convocó para el lunes.

Claudio Duarte cree que para entender el movimiento hay que ir a sus espacios: “Estamos ante un estilo de hacer política que es novedoso, una asamblea coordinadora horizontal que el mundo adulto debiera conocer con los jóvenes y no desde arriba”.

Las reuniones se extienden por horas, y el sistema es muy democrático. Cada uno opina, con el único límite de no repetir las mismas ideas. Así, la discusión se enriquece y se aúnan los criterios básicos. Pero cada presidente de centro de alumnos es autónomo y tiene la última palabra.

Sus dirigentes son como viejos chicos. Tienen cara de niños, se expresan como adultos, pero saben que están tratando con una sociedad que no los entiende. Para la marcha no autorizada de Plaza Italia fueron reprimidos antes de comenzar a caminar. Chiquillos con mochilas vacías eran apresados por ser considerados “sospechosos”. Dentro de las micros de Carabineros, las niñas los trataban de tíos y les pedían que no les pegaran. Al primer “guanaco” huyeron despavoridos por el Parque Bustamante, algunos entre risas, por la novedad de participar en protestas como las que contaban sus padres.

Ayer trascendió que, tras una larga discusión, el Comité Central del PS resolvió respaldar a los estudiantes. El viernes se reunieron los presidentes de los partidos de la Concertación y acordaron respaldar a Zilic y transformar el problema en oportunidad para impulsar una profunda reforma educacional.

Por su parte, el ministro de Educación anunció la decisión –gestada el viernes en La Moneda– de conceder PSU gratis a todos los alumnos de liceos municipalizados y pasajes liberados a los secundarios de los sectores más modestos. Buena parte de la petición inicial de los muchachos.

Pero Delfino señala que “entendemos que debemos transar algunos temas, aspirábamos a pase escolar gratis para los tres quintiles de menores ingresos. Pero tras la reunión del lunes [en el ministerio] será la asamblea la que determine los pasos que daremos al día siguiente”. LND













Subdirector responsable
Rodrigo de Castro
Representante legal
Francisco Feres Nazarala
Editora
María Paz Moya
Empresa Periodística La Nación
Agustinas 1269 Casilla 81-D Santiago
Teléfono: 787 01 00 Fax: 698 10 59
© Empresa Periodistica La Nación S.A. 2005 Registro 136.898
Se prohibe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio
Sitio optimizado para verse en resolución mínima de 800x600.
Browsers recomendados: IE5 y Netscape.
Explorer Flash Netscape Acrobat



Aprueban millonario proyecto de pavimentación en Isla de Pascua
La Comisión Regional de Medio Ambiente (Corema) de la Quinta Región aprobó...
La última moda: preservativos con vibrador o con sabor a bubble-gum
Hindustan Latex Limited partió con preservativos perfumados, siguió con...
Jorge González rompe el silencio
El ex líder de Los Prisioneros habla de su nuevo disco, de la industria musical,...


Duro de Matar 4.0
Un ataque a la vulnerable infraestructura informática de Estados Unidos comienza...
Karina Ortega
Personal training al acecho
Refugiados en Chile
En 1972, el Estado de Chile adhirió formalmente...