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Domingo 14 de mayo de 2006

Ahora sí: Televisión digital
El futuro de la pantalla

Ya no basta con ser electrónico, ahora hay que ser digital. La televisión en Chile se prepara a dar el gran paso. Cambiar de analógico a digital significa reordenar el naipe de la industria. Podrían existir muchos más canales, pero también tendrían que repartirse la torta publicitaria. Los canales invierten y preparan sus estudios. Los ejecutivos, en medio de reuniones y seminarios, ajustan su estrategia.



Nación Domingo

Fue simbólico que en una “mesa redonda” sobre televisión digital, organizada por el observatorio de medios Fucatel estuvieran sentados juntos Francisco Vidal, Daniel Fernández, Vicente Sabatini y David Belmar. Este último, director de desarrollo y nuevos negocios, fue el único que intervino. Pero juntar a lo más pesado de la plana ejecutiva de TVN fue una señal hacia los demás, entre ellos el dueño de Chilevisión, Sebastián Piñera, sentado al frente y el más interesado en que se apruebe lo antes posible el marco regulatorio en torno a esta tecnología. Desde que hace cinco años se habló de televisión digital, el escenario ha cambiado mucho. Ahora, el Gobierno quiere lograr que se establezca la norma inglesa, que privilegia el rol de la televisión pública dentro de un “sistema de medios”.

La fiebre tecnológica de fines de los ’90, que hizo delirar a muchos, apuró también a la Subtel y al Consejo Nacional de Televisión, que en el 2000 elaboraron en conjunto el “Marco normativo para la introducción de la televisión digital terrestre en Chile”, un calendario según el cual la cobertura nacional de televisión digital debería haberse implementado el año pasado. Básicamente, la televisión digital permite un mayor número de canales en el mismo espacio radioeléctrico (el mismo de las radios y los celulares) que hoy se ocupa. El documento sugería implementar la norma técnica establecida en Estados Unidos a través del Comité para Sistemas de Televisión Avanzada (ATSC, en inglés), una norma que privilegia a los operadores que ya existen. Mientras la europea (DVB) ofrece una calidad igual a la actual (525 líneas), pero caben más señales en el mismo ancho de banda, lo que diversifica el espectro y acentúa la diversidad de actores en el mercado.

Según Sergio Godoy, investigador de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica y autor en noviembre del año pasado del estudio más completo que se ha publicado sobre el tema, en el 2000 “se hizo un ‘copy paste’ de la experiencia americana”, a puertas cerradas y sin considerar a los televidentes y al resto de las implicancias políticas que contiene esta tecnología. Godoy, en los últimos días, ha recibido llamadas de distintos involucrados en el proceso. De hecho, Jaime Bellolio, presidente de Anatel, se excusó de hablar con LND hasta no “juntarse a almorzar la próxima semana” con él y otros ejecutivos de la industria.

 

EL AZOTE DEL CABLE

A fines del 2000, el Gobierno informó que la adopción de la norma técnica definitiva se posponía, principalmente porque era necesario analizar todas las implicancias y esperar a lo que pasara en el resto de la región. Esta decisión provocó cierta molestia en los canales, que ya habían hecho transmisiones experimentales en alta definición, en que la imagen se ve con calidad similar a un DVD.

Hace algunas semanas decían en la Subtel que el tema estaba “congelado”. Pero el viernes, Pablo Bello, subsecretario de Telecomunicaciones, era uno de los invitados estelares y el encuentro era el primero de una serie destinada a “dar transparencia”, según dicen en Fucatel, al proceso de reconversión hacia la TV digital. Después de seis años esperando, en el Gobierno hay voluntad de zanjar rápido el tema, pero todavía no hay fechas, ni siquiera tentativas, y el asunto requiere de algunos ajustes en la ley que rige a los canales de televisión. Cuál sea la norma, las cosas van a cambiar para los operadores. “Sin duda que eso les asusta”, dice Sergio Godoy. Pero un catalizador para que el asunto llegara a la opinión pública fue la jugada de VTR, en el que un 20% es propiedad del grupo Claro a través de Cristalerías Chile.

La compañía inició su migración hacia lo digital ofreciendo un servicio muy básico que, a través de un decodificador, ofrece canales premium más una cantidad de radios nacionales, internacionales y canales de música temática. Pero la inversión total es de 200 millones de dólares en los próximos cuatro años. Una de las cosas que no consideró el primer informe de la Subtel y el Consejo Nacional de Televisión fue la alta penetración de la televisión pagada. En la experiencia inglesa, el cable y la televisión abierta se combinan para entregar televisión digital. Por eso no fue extraño ver el viernes a Ernesto Evans, gerente general de VTR, y a Fernando Bustamante, director de Telefónica, empresa que anuncia su entrada en el mercado del cable.

“El tema está en alza, se ha disfrazado todo este tiempo de criterios técnicos, pero lo que debemos discutir es el modelo de televisión que queremos; el concurso en las asignaciones es una obligación”, dijo el subsecretario de Telecomunicaciones, Pablo Bello. En efecto, el asunto le preocupa a los propietarios de medios. Sebastián Piñera ya se ha reunido un par de veces con el ministro Sergio Espejo para discutir el tema y es posible que este miércoles, cuando se celebre el Día de las Telecomunicaciones, el secretario de Estado haga algún anuncio al respecto, aunque Pablo Bello negó que la norma se vaya a decidir en los próximos meses.

 

PRESIONES EN PANTALLA

“Los operadores de televisión no quieren que entren nuevos actores al mercado. Es posible que aparezcan canales regionales o locales o señales temáticas que aumenten la diversidad, pero fragmenten aún más la audiencia y endurezcan la competencia”, dice un abogado que ha sido testigo de varias reuniones.

Marcio Wholer, consultor en comunicaciones de la Cepal, dice que en Brasil “el Gobierno recibió durante mucho tiempo una presión muy fuerte de parte de los tres operadores más grandes para aprobar la norma que a cada uno le convenía”, y aunque la decisión le corresponde ahora al Presidente Lula, se trabajó con diez ministerios para diseñar una propuesta que incluya no solamente programas, sino servicios en salud y educación.

Brasil no es el único caso donde el proceso hacia la televisión digital se ha teñido de sospecha. En Argentina se aprobó la norma ATSC meses antes de que Menem dejara el poder, y el tema ha vuelto a revisarse en el Gobierno de Kirchner. En España, según “The Economist”, la oposición acusó a Rodríguez Zapatero de favorecer a Canal+ con una concesión, igual que en Estados Unidos la prensa escribió que Clinton quiso devolverle algunos favores a los “broadcasters” dejando el nuevo sistema con los mismos operadores.

En Chile, Piñera parece el más entusiasmado con que el criterio técnico se apruebe rápido, y ya invirtió seis millones de dólares en digitalizar los estudios de Chilevisión. Antes que Mega, de Ricardo Claro, que en el 2007 quiere completar este proceso. “Con este retraso estamos impidiendo a la gran mayoría de los chilenos acceder a las nuevas tecnologías, los canales están trabajando a ciegas en sus inversiones. No perdamos de vista las decisiones tomadas”, dijo el ex candidato presidencial el viernes, aludiendo al incumplimiento del calendario anterior que, según todos los involucrados, “está obsoleto”, sobre todo considerando que la experiencia en Estados Unidos, tal como nació, fue un fracaso.

“El financiamiento por publicidad es la piedra en el zapato de los canales”, dice Cristián Nicolai, ex subsecretario de Telecomunicaciones. Hoy existen aparatos en el mercado que permiten saltarse los comerciales y grabar la programación digital. Otro tema es la ley que es necesario ajustar. Según la Ley 18.148, los canales no se pueden dedicar a otra cosa que entregar televisión, por lo que no podrían ofrecer nuevos servicios, y las concesiones están cedidas a perpetuidad como en ningún otro país del mundo. “Creo que es necesario reconcesionar las señales por el modelo de negocios que se abre, hay que empezar a discutir por la vía legislativa”, dice el abogado del Centro de Estudios Públicos Lucas Sierra.

Por último, los canales no están autorizados a transmitir en más de una señal abierta; por lo tanto, no podrían cumplir con el período de ajuste o “simulcast” en que transmiten en analógico y digital. En lo que todos concuerdan es en que no basta con ofrecer calidad de imagen. Es necesario ofrecer mejores contenidos. “Mejorar el modelo de televisión”, ése es el concepto. LND













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