
Domingo 20 de septiembre de 2009| por Mariela Vallejos/La Nacin Domingo
Era una mañana de postal. Daniel Yianatos caminaba hacia su trabajo, disfrutando el característico paisaje de Valparaíso: escaleras, ascensores, gaviotas en el horizonte.
Y, claro, no podían faltar los perros que, como todo porteño sabe, circulan libremente por las calles del plan. Ensimismado, Yianatos apenas se percató de cuántos animales había o si representaban algún peligro. Hasta que se abalanzaron sobre él.
"Sólo había visto unos 15 perros que seguía a una perra en celo", recordaría después. "Y de repente, ya me estaban atacando No me soltaban".
Por suerte, unos funcionarios del Correo (en huelga en la Plaza Sotomayor) corrieron a ayudarlo, y literalmente le quitaron los perros de encima.
Amante de los animales, Yianatos aún no entiende lo ocurrido. ¿Por qué aquella jauría había atacado tan violentamente a un transeúnte? ¿Por qué a él?
En Chile, según cifras del Ministerio de Salud, se registran unos 40 mil incidentes de este tipo al año. ¿Hambre? ¿Territorio? ¿Instinto? Más importante que la causa inmediata, es la persistencia del problema de fondo: la población canina en la calle amenaza la integridad de las personas. Los perros, desatendidos, acarrean enfermedades y parásitos.
Cuando no están bajo tenencia responsable, desparraman basura y dejan excrementos en lugares públicos; están expuestos al hambre, el maltrato y los accidentes de tránsito. Finalmente, perjudican la imagen-país y afectan al turismo.
El diagnostico actual es concluyente: el mejor amigo del hombre se ha convertido en plaga nacional.
"Se estima que hay unos 3 millones de perros en las calles o con acceso a ellas en el país", confirmó a LND el presidente del Colegio Médico Veterinario, epidemiólogo y asesor internacional en salud pública veterinaria, Eduardo Álvarez.
"Valparaíso, con una población de perros de 1 por cada 3,3 personas, es la ciudad más afectada. La siguen Antofagasta, Santiago, Temuco y Punta Arenas", asevera. Álvarez echa de menos una política nacional coherente y persistente para enfrentar esta plaga y sus consecuencias.
"Pareciera que los perros callejeros sólo cobran protagonismo ante actos públicos masivos como desfiles (debido a la tentación de la autoridad de eliminarlos por razones estéticas), cuando se publica información sobre mordeduras a personas, o se menciona su efecto negativo en el turismo" dice, y agrega que, a diferencia de Uruguay y Argentina (donde hay planes de control creados para proteger a la ganadería de contagios caninos), Chile carece de una política nacional moderna que plantee objetivos y asigne recursos al control reproductivo canino.
Según este profesional, los proyectos hoy tramitados en el Congreso -uno de ellos que sanciona el maltrato animal y está próximo a su aprobación- tampoco asignan fondos ni responsabilidades específicas.
El ejemplo de Valparaíso
Pero Valparaíso es caso aparte. Luego de que la ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, el Ministerio del Interior, a través de la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere) tomó cartas en el asunto e inició en enero de 2009 un "plan integral de control de población canina".
Esta iniciativa, impulsada por el Programa de Recuperación y Desarrollo Urbano de Valparaíso (PRDUV) en conjunto con la Municipalidad de Valparaíso, es única en el país y busca frenar el aumento de perros abandonados en la ciudad. La campaña está inserta dentro de un plan más amplio para revitalizar la ciudad, potenciando el patrimonio urbano, y se financia con un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo.
El plan de control de población canina involucra clínicas fijas y móviles donde se realizan cirugías de esterilización, sin costo para los tenedores o "padrinos" que llevan a las mascotas. Las perras esterilizadas son tatuadas en la oreja e identificadas con una medalla al cuello y pasan a formar parte de un registro comunal de canes, lo que permite hacerles un seguimiento. A sólo seis meses de iniciada la campaña, ya se había operado a unos 6 mil animales, una cifra récord en Chile.
Juan Pablo Almazora, coordinador de Proyectos y Gestión Ambiental del PRDUV, contó a LND que el esfuerzo involucra una inversión de 300 millones de pesos, sólo en esterilizaciones, y que los logros serán visibles después del 2010. Almazora está satisfecho con la marcha del plan: "Estamos muy contentos con la respuesta que hemos tenido de la ciudadanía -afirma- y con el entusiasmo con que participan los vecinos. Estamos creando conciencia de la responsabilidad con nuestras mascotas para que ellas, o sus crías, no se conviertan en nuevos perros callejeros", aseveró.
Dentro de la iniciativa, se han realizado talleres en colegios y jornadas de adopción de canes o "adoptatones" públicas en que niños y sus familias asumen un compromiso formal de cuidar y de ser responsables con el animal que adoptan.
"Estamos capacitando a más de mil niños en tenencia responsable de mascotas y necesitamos que más personas lleven a esterilizar a sus perros y que nos ayuden a llevar a otros perros para ser operados", afirmó.
Los resultados de las operaciones son alentadores: "Las muertes asociadas a la cirugía han sido de seis animales. Es una bajísima tasa, comparable con cualquier otra experiencia internacional exitosa. Esto es posible porque trabajamos con equipos veterinarios profesionales, remunerados según el mercado, que lo hacen con la camiseta puesta", aseguró Almazora. El programa completo está en www.prduv.cl
En Antofagasta, otra ciudad afectada por la plaga, y donde se han reportado graves ataques a personas, la municipalidad, en conjunto con organizaciones comunitarias, desarrolló un plan de control canino que incluyen medidas como la eutanasia para los perros desahuciados o peligrosos, esterilización, campañas sobre tenencia responsable de mascotas y la elaboración de una ordenanza municipal.
Sin embargo, la iniciativa aún no se implementa. Y los únicos que trabajan en control canino son los voluntarios de la Corporación para la Protección y Bienestar de los Animales (Coproba).
"Este año hemos esterilizado más de mil perros", contó a LND Alejandra Yáñez, coordinadora operativa de Coproba.
"Trabajamos desde hace 9 años, y a veces hemos obtenido fondos privados. Pero cuando un proyecto se acaba, tenemos que partir de cero", lamenta. Y agrega: "Ojalá el gobierno entregara a todas las regiones el apoyo que le está dando a Valparaíso".
No hay municipalidad en el país que no esté destinando fondos, por escasos que sean, al control de los perros callejeros. Pero es evidente que la verdadera solución empieza con una política nacional coordinada con la comunidad.
En materia legal, los salubristas desestiman por ineficaces los proyectos de ley redactados con urgencia tras casos de agresión animal o maltrato.
Critican además el exterminio de perros por parte de las municipalidades en temporadas previas a festividades públicas: por razones éticas (se suele envenenar a los animales, lo que implica un gran sufrimiento) y porque no soluciona el problema: "la población canina disminuye al principio, pero después aumenta ya que los caninos sobrevivientes se encuentran con mayor territorio y disponibilidad de recursos para reproducirse", afirma Cristian Stuardo, estudiante de veterinaria de la Universidad de Chile y coordinador general de 4 A, (Asociación de Ayuda al Animal Aban o).
Ninguna organización animalista está dispuesta a respaldar exterminio, pero pueden ser aliadas de la autoridad para realizar esterilizaciones. Una hembra canina, promedio, tiene a lo menos seis cachorros por camada, y dos camadas al año. Es decir, durante su vida reproductiva, tendrá unos 144 crías.
Basta un simple cálculo para optar por la prevención. "Exterminar animales es cruel e impopular con los grupos que los defienden, pero es sobre todo ineficaz", subraya Almazora.
"Los perros son animales territoriales. Si se saca a unos de una área determinada, otros llegan a ocuparla. Nuestro programa apunta a esterilizar más de 20 mil perros (hembras y machos) en dos años. Y esto, junto con un cambio de actitud de la población, sí hará una diferencia perdurable", asegura.
¿Qué otros problemas podríamos tener si no controlamos la reproducción canina? Eduardo Álvarez advierte que cada día más pandemias que afectan a las personas se originan en animales: "Los virus y bacterias de los animales son seres vivos que mutan generando nuevas enfermedades", dice.
"Hace unos años no se hablaba de hanta, vacas locas, gripe aviar, Gripe Porcina. Pero en biología todo es posible. No debemos esperar un escenario alarmante para actuar. Con una política pública adecuada, Chile ya controló la rabia transmitida por perros y tiene la capacidad para prevenir nuevas enfermedades" subraya.
¿Propuestas del Colegio Veterinario? Urgente coordinación entre Ministerio de Salud y Ministerio del Medio Ambiente, seremis, municipios, y organismos ciudadanos preocupados por los animales.
Álvarez ofrece al colegio "para colaborar en implementar la ley y desarrollar un plan con estimaciones presupuestarias, de control de población canina para el país". Finalmente, llama a la comunidad a asumir su rol: "Sentir cariño por los perros no se agota en defenderlos verbalmente y alimentarlos. Quien realmente quiere a los perros, debe entregarles la atención necesaria para que estos animales tengan calidad de vida" subraya.
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LOS COSTOS ¿Cuánto puede costar implementar un plan de control de población canina como el de Valparaíso en todo el país? No se ha hecho el cálculo, pero Eduardo Álvarez afirma que es una inversión necesaria y urgente: "yo me pregunto cuánto gastamos en atender a las 40 mil personas atacadas por perros anualmente (8 muertes promedio anual); cuántos recursos destinamos a limpiar las heces de la calle y áreas verdes; a recoger la basura que los perros desparraman. Si se invierte en prevención, las autoridades ahorrarían en esto", reflexiona. El especialista señala que es imprescindible crear un registro nacional de mascotas. "La tecnología de hoy lo permite. Es un trabajo muy grande, de efecto demorado en el tiempo, pero es la única política eficaz". Por ultimo, no descarta la eutanasia: "No es la forma de controlar la población canina, pero hay circunstancias en que debe ser aplicada. Cuando se trata de animales enfermos que requieren atención médica de alto costo. Es mejor, para el animal, darle una muerte humanitaria que condenarlo a sufrir", asegura. |
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FALLAS HUMANAS Consultada por LND, Patricia Escárate, vicedecana de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Iberoamericana y Magíster en Bioética de la PU, reflexiona: "¿Por qué hemos llegado a esta situación? ¿Qué cambios han ocurrido en la sociedad que nos han llevado a ser insensibles con el dolor y el sufrimiento de los animales? Responde: "Las autoridades deben convencerse de que si no otorgan recursos, los esfuerzos aislados no resultan. Y la comunidad debe entender que nosotros, los seres humanos, somos los responsables de esta situación. Nosotros hemos puesto a los perros en las calles y por lo tanto tenemos que hacernos cargo de sacarlos de ahí en forma responsable. Por todo lo que aportan al ser humano se merecen un trato digno" asegura. |
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